Castigo divino

Carlos Fuentes:

La gran novela de Centroamérica

Ramírez extiende la técnica flauberiana a una sociedad entera, verdadero microcosmos de la América Central, pues, aunque situada en León, la acción reverbera en Costa Rica y Guatemala. De todas maneras estamos, más que en cualquiera otra novela que yo haya leído, en Centroamérica. 

Sociedad de linderos invisibles donde los hombres de negocios citadinos tienen todavía fincas lecheras y llegan a trabajar a sus oficinas con botas embadurnadas de bosta de vaca, y donde la importación apresurada, casi angustiosa, de los objetos de la modernidad no logra disfrazar el imperio del capricho y la violencia más arcaica.

Civilización y barbarie: nuestro tema decimonónico es traspuesto por Sergio Ramírez a una gran comedia novelesca acerca de las maneras como los latinoamericanos nos engañamos a veces y hasta nos divertimos, arrojando velos sobre "el corazón de las tinieblas" conradiano. 

Nadie, antes, ha sido tan consciente de lo que está haciendo a este respecto. Novela escrita con la diversidad de lenguajes que Batjin identifica con el estilo mismo de la novela, pero sobre todo con el estilo de la novela cómica, Castigo Divino incluye el lenguaje del cine, supremo espectáculo de lo moderno. La llegada del cine a las pequeñas ciudades y aldeas es uno de los principales sucesos culturales de nuestro siglo en la América Latina, y Ramírez lo utiliza para partir de él:...

El melodrama es la comedia sin humor. Sergio Ramírez le devuelve la sonrisa al folletín, pero al final esa sonrisa se nos congela en los labios; estamos de vuelta en el corazón de las tinieblas. Entre la plenitud de la comedia y la inminencia de la tragedia, Sergio Ramírez ha escrito la gran novela de Centroamérica, la novela que hacía falta para llegar a la intimidad de sus gentes, para viajar a la frontera misma entre sus tradiciones persistentes y sus posibilidades de renovación...

(Geografía de la Novela, FCE, México, 1990) 


Tomás Eloy Martínez:

Una epopeya de la conciencia

Empecé a esperar con impaciencia la llegada de Castigo Divino desde que Carlos Fuentes me habló del libro con entusiasmo de adolescente una mañana de este año, en Nueva York, pero con mayor curiosidad aún desde que un amigo que trabaja en publicidad de jabones y que abandona a la tercera o cuarta página casi todos los libros que lee, me dijo por teléfono: "No te la pierdas. Al principio te va a costar acostumbrarte a su lenguaje, porque está escrita como en otra época...pero después no la podés soltar".

Aunque disfruté inagotablemente con el lenguaje, porque hay pocas obras donde la mimesis de las infinitas hablas populares, periodísticas y tribunalicias se concierten con tanta inteligencia para componer el cuadro completo de una sociedad, no fue ésa la única razón por la cual Castigo Divino ejerció sobre mí la fascinación que vaticinaba mi amigo español.Hay, en verdad, un vasto tejido de razones, del que entresacaré sólo algunas: primero, la inteligencia de una estructura donde los personajes son tantos como los de una novela rusa del siglo XIX, y aunque no cesan de moverse y de contradecirse, jamás dejan un cabo suelto, un intersticio librado al azar; después, aunque mi orden no sea en absoluto jerárquico, la vitalidad inagotable de una historia en la que todo parece estar a la vista, como en los mitos o como en el cine, y sin embargo, todo está escondido, como en las redomas de los magos;, luego el humor, que respira en cada línea y que va organizando una babel de la parodia. Y por fin, aunque sea la razón que yo prefiero, el constante movimiento de la narración por un filo de navaja donde todo es ambiguo y donde la realidad se desmiente a sí misma incesantemente.

Como las obras de Henry James, Castigo Divino es una epopeya de la conciencia. Pero a diferencia de ellas, la conciencia que aquí se agita no es individual sino colectiva...Sergio Ramírez dibuja uno de los más formidables retratos de la hipocresía burguesa que se haya escrito hasta hoy en América Latina...pocas veces me ha complacido tanto hablar de un libro...si bien lamento más la madrugada en que, al cabo de una noche de exaltada vigilia, llegué a una frase que decía "que el novelista no se olvide de ponerle ese cierre a su libro. Si con Rosalío empezó, justo es que con Rosalío termine". Y entonces me di cuenta de que Castigo Divino se me acababa y que ya nunca viviría la felicidad de volver a leerla por primera vez.

(Presentación de Castigo Divino, Centro Cultural Belgrano, Buenos Aires, noviembre de 1988) 


Enesto Cardenal:

Un magistral trabajo sobre lenguaje

Castigo Divino es un magistral trabajo sobre el lenguaje. Es un prodigio haber logrado una novela con el material lingüístico de que está hecha, tomando clichés, lugares comunes, cursilería, recursos folletinescos de novelas ya trasnochadas. De todo eso resulta una magnífica obra artística, y si uno de fija bien, está construida en varios niveles de lenguaje: está el lenguaje periodístico, los clichés que siempre se siguen usando todavía; el habla abogadil, el habla popular, el lenguaje comercial, sobre todo el de los anuncios de aquella época, los anuncios del almanaque Bristol, que era la lectura favorita de mi niñez... el personaje principal es el lenguaje, y también es la sociedad leonesa... y es una novela poética, además de dramática y de patética, y de trágica y de humorística, macabra, romántica, realística, política... 

 (El Nuevo Amanecer Cultural, Managua, octubre de 1988)